ORACION
María, mujer de presencia y de coraje silencioso, permanece junto a nosotras con tu corazón materno, especialmente durante este tiempo de Asamblea. Pide para nuestra comunidad el Espíritu Santo, que ilumina la mente y renueva el entusiasmo y el fuego apostólico.
Enséñanos a vivir:
- El abandono, para que Dios pueda ser Dios en nuestra vida
- La obediencia, para que Dios pueda ser Dios en nuestra historia
- La fidelidad en el sí cotidiano, para que Dios pueda fecundar nuestras obras.
Danos fuerza, fe y coraje para que nuestra vida personal y comunitaria sean sacramento de la ternura y el amor de Dios en nuestros ambientes cotidianos.
Que nuestro seguimiento a la Voluntad del Padre y nuestra alegría en el testimonio diaconal incendien el mundo al modo de tu Hijo, Jesús Sacerdote Siervo.