El Carisma

El Carisma

Jesús
sacerdote siervo

Hb 10,5-7
Flp 2,5-8

Una revolución

Padre Ottorino fue un enamorado de Jesús y del Evangelio. Era consciente de haber recibido de Dios un don específico de la gracia, un carisma particular. Sentía que el Señor lo había llamado a iniciar algo nuevo: “¡Tenemos que hacer una revolución!”, le gustaba decir a sus chicos.

La voluntad de Dios

Cuando se hizo una entrevista entre todos sus religiosos preguntándoles “¿Qué aspecto de la figura de Cristo llamó más la atención y apasionó a padre Ottorino?”, la respuesta, se puede decir unánime, de todos los religiosos fue: “Cristo que hace la voluntad del Padre, che se ofrece para hacer la voluntad del Padre”.

El misterio que lo apasionó

Jesús que cumple perfectamente la voluntad del Padre, entregándose hasta la muerte para salvar a la humanidad.
Cristo entró en el mundo diciendo: “Aquí estoy, yo vengo, para hacer, Dios, tu voluntad” (Heb 10,7)

y “se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor…se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,7-8).

Jesús sacerdote siervo

Jesús es el único y auténtico sacerdote que consuma la comunión entre nosotros y Dios ofreciendo su propia vida.

Él ejercita su sacerdocio como siervo, solidario con los seres humanos en todo, excepto en el pecado, hasta morir con nosotros y por nosotros: “el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud” (Mc 10,45).

El carisma de padre Ottorino y de su Familia manifiesta al mundo el rostro de Jesús sacerdote siervo. Es la diaconía del Padre revelada en la encarnación del Hijo, que continua actuando por obra del Espíritu Santo en la Iglesia sierva de la humanidad.

la Famiglia di don Ottorino